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Feb 06

Migrañas

migrañas

La migraña, es un mal de cabeza, localizado concretamente en un lado, bien derecho o izquierdo, sobre la sien. Este mal, se presenta con episodios de dolor punzante y violento, que imposibilita a la víctima poder realizar cualquier actividad, acompañado de angustia y vómitos en muchas ocasiones. La intolerancia a la luz y ruidos estrepitosos son otras de sus cualidades, afectando de forma intensa a quien las padece. Las víctimas de la migraña, en un alto porcentaje son mujeres, y según los estudios realizados sobre este mal, es producido por el ensanchamiento de los conductos arteriales que tenemos ubicados en el cráneo. Por otro lado, en muchas ocasiones, se asocia este mal a una base hereditaria, por lo que familiares directos también las padecen o las han padecido. Estos episodios de dolor intenso y adusto suelen durar horas e incluso días, permaneciendo la víctima en cama, aislada de luz y ruidos.

Causas desencadenantes

Las causas desencadenantes de esta particular afección pueden ser varias y muy diferentes entre sí, ya que, aunque el dolor es el mismo, a cada persona le pueden afectar de una manera distinta, casos como: cuadros de estrés o ansiedad, la toma de alcohol, sueño cambiado o insuficiente, olores intensos o la menstruación. Por norma general, todo aquel que sufre de esta dolencia, coincide en que no encuentra una solución definitiva para erradicarla. Tratamientos con distintos fármacos, cada vez más fuertes (con sus efectos secundarios) que no logran mitigar este dolor, sino que cuando se logra es de forma temporal, ya que vuelve a aparecer e incluso con episodios más intensos.

Medicina natural como remedio

La medicina natural se presenta como una posible solución a este mal, viendo que los resultados farmacéuticos en la mayoría de los casos no surgen el efecto deseado. En este campo, la medicina natural nos puede aportar soluciones a través de métodos como:

  • Tratamientos de relajación. – Respiración profunda, en posición cómoda, concentrados únicamente en inhalar y exhalar, sintiendo los latidos del corazón.
  • La utilización de aceites esenciales. – Mezclar unas gotas de aceite de lavanda, romero o manzanilla con aceite de oliva y masajear la sien con el resultado de la mezcla.
  • Friegas en los pies. – Añadir unas gotas de aceite esencial en agua tibia y darnos friegas o sumergir los pies en el recipiente.
  •  La toma de infusiones de distintas plantas como: menta, romero o valeriana.

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